| Un ascenso a dedo en Hacienda cada dos días
- Los nombramientos de libre designación y los ceses en un colectivo de 1.400
inspectores afectan a más de la mitad de la plantilla
- Un estatuto pendiente
LUIS GÓMEZ / JUAN
CARLOS BLANCO | Madrid \ 3 JUL 2015
El
promedio de los 11 últimos años es elocuente: cada dos días,
un inspector de Hacienda asciende a libre designación y, muy
probablemente, otro inspector es destituido. La movilidad y
la arbitrariedad en nombramientos y ceses entre un colectivo
que no supera los 1.400 inspectores no tiene parangón en la
Administración del Estado, según fuentes de los sindicatos
de funcionarios. Puede afirmarse que entre el 40% y el 50%
de los inspectores de Hacienda son cargos de libre
designación, pero esa condición cambia permanentemente. El
sistema es criticado desde hace años por la Asociación de
Inspectores (IHE), porque promueve la obediencia y la
afinidad ideológica. Según ha podido constatar este
periódico revisando el Boletín Oficial del Estado de los
últimos 12 años, en las tres últimas legislaturas se han
producido 2.169 nombramientos (y ceses) de libre
designación.
Desde la llegada de Cristóbal Montoro como ministro de
Hacienda, la Agencia Tributaria ha atravesado por episodios
polémicos, y entre ellos por destituciones, dimisiones y
nombramientos de sus altos cargos, sobre todo desde la
llegada del último director, Santiago Menéndez, el 28 de
junio de 2013. Ello hace suponer que tantos cambios en la
cúpula equivalen a una cascada de nombramientos en las
escalas inferiores. Sin embargo, el resultado general no es
muy diferente de lo sucedido en otras legislaturas.
Libres ceses
Durante el actual Gobierno del PP, y a falta de cinco meses
para que acabe la legislatura, se han producido 510
nombramientos de libre designación entre inspectores. En
otras legislaturas, la movilidad ha sido muy parecida,
incluso superior. Durante la segunda legislatura de
Zapatero, con Elena Salgado como ministra de Hacienda, hubo
731 nombramientos de libre designación en la Agencia
Tributaria. Elena Salgado había sucedido en el ministerio a
Pedro Solbes dentro del mismo Gobierno socialista, en cuya
primera legislatura se dieron 928 libres designaciones, una
cifra espectacular que se explica en parte porque en la
época de Solbes se creó la Delegación Central de Grandes
Contribuyentes.
La
libre designación lleva incorporada unas mejoras económicas,
tanto en el complemento específico como en el plus de
productividad, para el beneficiado. Son difíciles de
cuantificar porque los baremos son complejos, pero la
retribución variable se puede estimar entre un 41% y un 44%
del salario. Según un cálculo elaborado por el sindicato de
técnicos de Hacienda (Getsha), el 76% de los inspectores de
Hacienda cobra por encima de los 78.000 euros anuales, el
sueldo del presidente del Gobierno.
Libre designación equivale también a libre cese. De la misma
manera que el nombramiento no requiere concurso ni mérito
especial, tampoco hay condiciones para su cese: basta la
comunicación y el afectado perderá parte de su salario, su
teléfono móvil en 48 horas en algunos casos, y no
necesariamente regresará al puesto de procedencia. “En el
caso del cese, se produce una gran incertidumbre, que se
resuelve según el criterio del jefe: te castigo o te premio
según hayas sido más o menos dócil”, dice un inspector.
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2013, un año convulso
28
de junio de 2013
La
directora general, Beatriz Viana, dimite tras la
atribución errónea de la venta de 13 fincas a la infanta
Cristina. Montoro fuerza la dimisión de Viana "para
fortalecer la credibilidad" de la Agencia y nombra a
Santiago Menéndez.
Noviembre de 2013
La
multinacional Cemex presenta un recurso contra una
sanción de unos 450 millones de euros por simular
pérdidas contables. El recurso es rechazado por Dolores
Linares, una inspectora de Hacienda que es destituida.
Tras ella, Ignacio Ucelay, jefe de la dependencia de
control tributario y aduanero, presenta su dimisión.
2 de diciembre de 2013
En
plena crisis por el caso Cemex, dimite Luis Jones como
director del departamento de inspección financiera y
tributaria. En un correo electrónico dirigido a los
jefes de área explica su decisión por la existencia de
notables diferencias con la dirección general.
6 de diciembre de 2013
En
declaraciones informales a periodistas, el ministro
Montoro vincula "el relevo" en la cúpula de grandes
contribuyentes a que ese equipo está lleno de
socialistas. "Cesan porque no les gusta el director
general".
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“En la Agencia Tributaria se reproduce un régimen de libres
cesantías propio de la Restauración en el siglo XIX”,
escribió en un artículo Ramsés Pérez Boga, inspector de
Hacienda y presidente de la IHE hasta hace unos meses. “Este
baile de inspectores equivale a una gran pérdida de
eficiencia y genera una gran tensión. Hemos solicitado en
varias ocasiones que se limiten las libres designaciones
solo a los cargos organizativos”. “No todos somos
enchufados”, añade Pérez Boga. “Soy partidario de la libre
designación”, añade un exalto cargo de la Agencia
Tributaria. “Pero es justo ponerle una barrera. Hay
nombramientos que están justificados porque se trata de
sucursales o departamentos donde no quiere ir nadie. Está
bien que el alto cargo se sienta cómodo con sus
colaboradores, pero el sistema termina originando equipos
volátiles y que se gobierne a capricho. Se imponen elementos
subjetivos y también ideológicos”.
“Siempre hemos pensado que un porcentaje de entre un 40% y
un 50% de libres designaciones es excesivo”, sostiene Rocío
Gamo, actual presidenta de la IHE. “Estamos abiertos a que
se realice un estudio de los puestos de trabajo y defendemos
que haya un estatuto. No todos los puestos son políticos.
También hay inspectores que cambian de puesto por voluntad
propia”. A pesar de que la lucha contra el fraude fiscal es
una prioridad, el colectivo de los inspectores de Hacienda
apenas ha crecido. En la actual legislatura, entre 2011
(1.797 inspectores de Hacienda) y 2014 (1.803), la variación
apenas ha sido de seis inspectores (0,33%), teniendo en
cuenta que hay una bolsa de más de 300 que están excedentes.
Y la RPT (Relación de Puestos de Trabajo) no se hace pública
desde 2008.
El
actual director general, Santiago Menéndez, ha defendido en
diferentes entrevistas que “hay menos puestos de libre
designación que en otras legislaturas”, hecho que corroboran
portavoces de dicho organismo. “Se habla de nombramientos y
ceses, pero no del resultado neto. En los lugares más
sensibles de la Agencia Tributaria ha existido menos
movilidad”.
Pedro Saura, el portavoz socialista en la Comisión de
Hacienda, prefiere referirse no tanto a las cifras de
nombramientos como a cuestiones cualitativas: “El hecho
cualitativo es que nunca ha habido tantos escándalos, tantos
ceses de altos cargos en tan poco tiempo que afectan a
delegaciones importantes. La Agencia Tributaria era la joya
de la corona en fiabilidad, independencia y discreción”.
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