Ya está en camino la segunda reforma tributaria del PP, centrada en el IRPF y que supondrá, sobre el papel, una reducción de la carga impositiva de los españoles. Pero ahí no terminan, ni mucho menos, los cambios previstos en el sistema tributario. Aunque resulta menos espectacular, la reforma de la Ley General Tributaria, anunciada varias veces y retrasada otras tantas, es otra de las piezas claves en los planes del Ministerio de Hacienda. Este nuevo texto regulará las relaciones entre los ciudadanos y la administración tributaria, y, por primera vez, englobará el actual Estatuto de los Derechos de los Contribuyentes, que define el abanico de derechos que asisten a los que pagan impuestos. Por ello, la elaboración de la nueva ley ha planteado problemas, en la medida en que los técnicos de Hacienda, inspectores y subinspectores de la AEAT, están presionando para que, en lugar de ampliar esos derechos de los contribuyentes, se recorten, con el fin de darles mayores prerrogativas a los encargados de controlar el pago de impuestos.
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