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EXPANSIÓN - ECONOMÍA   

29 de Marzo de 2002    



El Gobierno falla en su estrategia de reducir el número de funcionarios del Estado

M.Valverde - Madrid

La política del Gobierno de restringir el ingreso de personal en la Administración central del Estado para reducir el número de funcionarios no ha dado los resultados esperados.


En los seis años que lleva en vigor esta medida de ajuste de personal tan sólo se han amortizado tres mil de los quince mil puestos de trabajo previstos por el Gobierno.

El Gobierno no está consiguiendo los objetivos previstos de reducir el número de funcionarios en la Administración central del Estado con su política presupuestaria de restringir el acceso al empleo público.

Es decir, aplicando lo que se llama técnicamente la tasa de reposición, que consiste, salvo algunas excepciones, en que los distintos departamentos de la Administración tan sólo pueden sustituir anualmente al 25% de los funcionarios que se dieron de baja en el ejercicio anterior.

El Gobierno del Partido Popular empezó a aplicar este sistema de reemplazo de empleados públicos desde el primer presupuesto que elaboró para 1997 con el objetivo de sujetar el gasto, y tratar de cumplir los objetivos previstos en el Tratado de Maastricht para entrar en la unión monetaria. Ese mismo año, se congelaron los salarios de los funcionarios.

Seis años después de comenzado el programa de restricciones en el acceso de funcionarios a la Administración central del Estado, el Gobierno ha comprobado que tan sólo se han reducido tres mil de los entre quince mil y veinte mil puestos que estaba previsto amortizar en ese periodo.

Es decir, que sólo se han cumplido entre el 15% y el 20% de los objetivos trazados por el Ejecutivo, según informaron las fuentes de la Administración consultadas por EXPANSIÓN.

Transferencias

Por lo tanto, el recorte de personal en los servicios del Estado se debe fundamentalmente al proceso de transferencias a las comunidades autónomas. Así, sólo en el traspaso de la Sanidad, proceso que terminó el año pasado, el Gobierno ha transferido a las administraciones regionales del orden de 140.000 empleados públicos.

Precisamente, por esta razón de reducción de las competencias del Estado en la Oferta de Empleo Público para este año, el Ejecutivo ha reducido un 14% las plazas de funcionarios del Estado, con 1.787 empleos nuevos.

¿Cuáles son las causas de que las restricciones en el ingreso de personal en la Administración no esté consiguiendo los resultados esperados? En primer lugar, la mala distribución de los empleados públicos dentro del sector Estado.

De tal manera que hay departamentos en los que hay excedentes mientras en otros falta gente. Por ejemplo, hasta que se transfirió la educación, sólo en el edificio central del Ministerio, en el centro de Madrid, había cinco mil funcionarios. Al mismo tiempo, falta gente en servicios como la Abogacía del Estado, la Justicia o la Inspección de Trabajo.

Bien es verdad que a esto último contribuye el hecho de que en momentos de crecimiento económico, como los que ha habido en España en los últimos años, la mayoría de quienes buscan empleo cualificado prefieren la empresa privada antes que preparar duras oposiciones para ingresar en la Administración.

La segunda causa por la que el Gobierno no ha conseguido sus objetivos de reducir el número de funcionarios se debe a la contratación temporal con la que buena parte de la Administración central ha tratado de sustituir los funcionarios que le faltaban.

Interinos

Estas personas con un empleo eventual han cumplido su periodo temporal y se han quedado en la Administración como interinos. De hecho, en la Oferta de Empleo Público para este año el Gobierno ha decidido convertir en indefinidos 2.400 empleos temporales.

Una de las causas más frecuentes que llevan a los ministerios a cubrir las plazas vacantes con trabajo temporal es la lentitud con la que se produce la convocatoria de puestos. Incluso pueden transcurrir hasta dos años desde que se convoca la plaza hasta que la ocupa el nuevo funcionario.

En muchos casos, esto se debe a la multitud de pasos que tiene que dar la Administración para garantizar la legalidad del proceso en la oposición. Por ejemplo, cumpliendo con la debida publicidad de la convocatoria, del resultado, tiempo de preparación o posibilidades de recurrir el resultado.

Precisamente, para agilizar todo el proceso, Administraciones Públicas ha decidido exigir este año a todos los ministerios y departamentos que convoquen las plazas antes del 15 de junio y que los aspirantes realicen la primera prueba antes del 30 de diciembre.

Esta medida es complementaria a la que Administraciones Públicas y Hacienda adoptaron el año pasado de quitarle el permiso a un departamento de la Administración para crear una plaza nueva, si al año siguiente el puesto vacante continuaba sin ser convocado.



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