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EXPANSIÓN - ECONOMÍA   

13 de Julio de 2002    


Tecnología

La empresa tradicional desconfía de Internet

Las grandes corporaciones españolas han dejado de creer en Internet.

J. Montalvo - Madrid.

Grupos de referencia en los sectores de banca, comunicación, distribución y electricidad se deshacen de sus negocios vinculados a la red, ante la imposibilidad de rentabilizar sus inversiones. Las caídas en bolsa y las dificultades para acceder a los mercados financieros han acelerado el proceso.

La profunda crisis que atraviesan los negocios de Internet ha contagiado a las grandes empresas tradicionales. Desde el sector energético al financiero, pasando por el de la distribución o la comunicación, las corporaciones buscan fórmulas para desinvertir en Internet, un negocio que no ha cumplido con sus expectativas.

Si 2001 fue el año de la descomposición del modelo de negocio basado exclusivamente en la red, con la desaparición de empresas de referencia en España como Ecuality, Teknoland o Bol, este año se está convirtiendo en el de la retirada a sus negocios originales de gran parte de las principales corporaciones españolas.

El grupo Santander y Endesa representan claramente el fracaso de dos estrategias para hacer negocio en Internet. Tras el fiasco de Patagon, cuya filial latinoamericana ha sido devuelta a sus fundadores, el banco que preside Emilio Botín ha comenzado a abandonar sus intereses en los negocios de la red, ahora concentrados en AOL Avant y eresMas, la filial de Internet de Auna.

Santander ultima las negociaciones con los socios minoritarios de AOL Avant, Sol Meliá y Planeta, para venderles su participación en el proyecto liderado por AOL Time Warner. El segundo grupo de comunicación del mundo también abonandonará el proyecto, que supuso su entrada en el mercado español. La aventura del banco y el grupo estadounidense en España es un fiel reflejo de la evolución del negocio de Internet para las empresas tradicionales.

En octubre de 2000, cuando anunciaron la constitución de AOL Avant, sus socios se comprometieron a aportar recursos por quinientos millones de euros para lanzar la compañía. Un año después, los compromisos se habían reducido a trescientos millones, de los que Santander preveía aportar 270 millones de euros, de los que según fuentes bancarias finalmente sólo se ha desembolsado la inversión necesaria para la campaña publicitaria (4,2 millones de euros), la compra de los equipos y la creación de un centro de atención al cliente.

Las previsiones de captación de clientes se rebajaron del medio millón a 250.000 en pocos meses.

En su otro gran proyecto tecnológico, el del hólding de telecomunicaciones Auna, presidido por Luis Alberto Salazar-Simpson, Santander ha hecho valer su posición como socio de referencia, y la presencia de su director general Joan David Grimá como consejero delegado del grupo, para preparar la venta de eresMas.

Esta compañía, en la que se anunciaron inversiones de seiscientos millones de euros hasta 2005, agrupa los intereses de Auna en Internet se ha valorado en trescientos millones de euros para su venta. Santander tomó este año la participación de Telecom Italia en Auna para tratar de rentabilizar el negocio de telecomunicaciones del grupo.

El banco cuenta con Endesa como socio en Auna. La compañía eléctrica también ha iniciado su retirada de los negocios online, y ha puesto en marcha el desmantelamiento de Endesa Net Factory, su filial para Internet (ver información adjunta).

Distribución

La decepción de Internet como negocio también ha alcanzado de lleno al sector de la distribución. La compañía tabaquera Altadis y el grupo de moda Cortefiel liquidarán Viaplus, su tienda virtual en la red si no encuentran comprador en los próximos meses.

La compañía arrastra unas pérdidas de 48 millones de euros desde su creación en 1999. En este periodo, la tienda virtual ha reducido significativamente su catálogo de artículos. A Altadis y Cortefiel, que habían apostado con fuerza por este proyecto, podría bastarles ahora con recuperar la inversión realizada en publicidad y márketing, que se eleva a cerca de dieciocho millones de euros.

Otro referente de la distribución, Carrefour, también ha encontrado problemas para rentabilizar su presencia en la red, que la compañía ha reducido a la venta virtual de los productos propios de sus supermercados. En mayo de 2001, Carrefour adquirió Submarino en España para la comercialización de discos, libros y DVDs online. En febrero de este año, la marca ha desaparecido y el grupo de distribución ha abandonado este segmento de negocio.

Después de varios meses de búsqueda de un comprador, Picking Pack, la empresa de reprografía y servicios de oficina lanzada por Carlo Umberto Bonomi, ha logrado deshacerse del 55 por ciento de Ola Internet. Tras su debú en bolsa, la compañía adquirió el portal de Internet a principios de 2000 mediante una operación de canje de acciones valorada en 180 millones de euros. Dos años después, Picking Pack, ahora rebautizada como Service Point y centrada en su negocio original, ha vendido Ola por 578.000 euros a sus directivos, y continúa buscando comprador para el 45 por ciento que aún controla.

La experiencia en Internet no ha sido positiva para el grupo, que entró en pérdidas con la compra de Ola y aún no ha recuperado los números negros. El grupo Prisa fue de los primeros en deshacerse de sus intereses en Internet, una apuesta de la práctica totalidad de los grandes grupos de medios.

En agosto del pasado año, Prisa acordó la venta de Inicia, su portal de Internet, al grupo italiano Tiscali. La compañía obtuvo unos ingresos de 8,2 millones de euros por la venta del portal, que había logrado reunir a cerca de doscienos mil usuarios.



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