Esto permitirá la creación de un mercado europeo único, con un marco regulatorio lo suficientemente sólido para proteger los derechos de los pensionistas.
El comisario del Mercado Interior, Frits Bolkestein, declaró que "los fondos de pensiones e instituciones similares pueden desempeñar un papel esencial para resolver la bomba de relojería de las pensiones públicas". Según la Comisión Europea, este tipo de pensiones cubre ya al 25% de la población activa de la UE y gestiona activos por unos 2,5 billones de euros, un 29% del PIB de la UE.
La nueva normativa reconoce la autoridad de los organismos de control de cada Estado miembro. Establece unas reglas generales para garantizar la seguridad, la calidad, la liquidez y la rentabilidad de las carteras de esas empresas.
Aunque los Estados pueden imponer criterios más exigentes, tienen que permitir que las empresas puedan invertir al menos el 70% de sus provisiones técnicas o de sus carteras en acciones y obligaciones de empresas y, un 30%, en monedas distintas de las utilizadas para pagar a los pensionistas.
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