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La
Agencia Tributaria inspecciona las facturas de 36.000 euros de las pymes
Publicado
el 09/06/2008, por C. Cuesta / P. González
La Agencia Tributaria
se lanza contra el sector de pequeños negocios, comercios y
profesionales que tributan en módulos. Las organizaciones de autónomos
ponen sobre la mesa el debate sobre la reforma de este régimen fiscal.
Hace unas breves
semanas los cerca de dos millones de negocios que tributan por el régimen
de módulos recibían la noticia de que el Gobierno negociaba una
reforma en profundidad de su esquema de pago de impuestos. Y ahora han
empezado a recibir otra que tampoco parece destinada a levantarles el ánimo.
La información está llegando firmada por la Agencia Tributaria y
responde a la investigación abierta por los equipos de la Inspección
por la facturación de algunos de estos negocios. “El número de
contribuyentes afectado puede ser de una gran dimensión”, afirma un
asesor fiscal con varios clientes afectados ya por la investigación.
“Los negocios afectados por las inspecciones creían en muchos casos
estar actuando dentro de la ley”, señala un abogado consultado por
EXPANSIÓN. El problema radica en que muchos de estos contribuyentes
cumplían con la normativa específica de módulos. Pero no habían
tenido en cuenta otra normativa fiscal: la regulación del Impuesto
sobre Actividades Económicas (IAE), un tributo local del que están
exentas las pymes.
Este impuesto asigna una clasificación a cada empresa según su
actividad o negocio, y con determinados requisitos. y entre éstos,
algunas actividades tienen el requerimiento de que no se emita ninguna
factura individual por un importe superior a 36.000 euros. En caso de
superar este tope, los negocios quedan fuera de los epígrafes específicos
del IAE, y, según entiende la Inspección de Hacienda, también salen
de los beneficios del régimen fiscal de módulos.
El resultado puede tener un impacto más que notable para estos
contribuyentes en un momento en el que la crisis no les está provocando
muy buenas noticias. Algunas de las inspecciones pueden acabar
chequeando no sólo el último ejercicio fiscal, sino los tres previos
hasta apurar el plazo de prescripción. De este modo, el contribuyente
podría tener que pagar lo ahorrado de forma ilícita a ojos de la
Agencia Tributaria a lo largo de un periodo de cuatro años.
El motivo de las inspecciones ha cogido por sorpresa a muchos de los
profesionales, tiendas, supermercados y el resto de pequeños negocios
que pueden acogerse al esquema de tributación por módulos. En
concreto, los negocios que no facturan más de 450.000 euros anuales y
que no realizan compras, a excepción del inmovilizado superiores a
300.000 euros por año puede elegir este mecanismo de pago de impuestos
en el IRPF.
En caso de optar por él cambio se benefician de un sistema prácticamente
exento de trámites formales y en el que el pago fiscal no responde a la
facturación del negocio. Por el contrario se calcula en base a
criterios como los metros de barra de un bar o los metros cuadrados de
un negocio, la cifra de personal contratado, o el consumo de energía o
de determinados productos. El sistema de módulos, en la práctica, ha
supuesto, así, no sólo un alivio de peso burocrático, sino también
del coste real de la factura impositiva.
La noticia surge tras conocerse que Hacienda y los empresarios y parte
de los trabajadores autónomos están de acuerdo en cambiar el régimen
de módulos, en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF),
como publicó EXPANSIÓN el pasado 28 de mayo.
Entre las asociaciones de autónomos que están dispuestas a negociar el
fin del sistema de módulos se encuentra UPTA (Unión Profesional de
Trabajadores Autónomas), una de las principales agrupaciones de este
colectivo. El Ministerio de Economía y Hacienda ha acogido
favorablemente la propuesta, que admite que este régimen fiscal ha
quedado desfasado respecto a la evolución económica de España. No
obstante, un portavoz de Hacienda ha asegura que la reforma de los módulos
no es un asunto en la agenda inmediata del Departamento.
De momento, CiU ha presentado una propuesta para poner en marcha en los
próximos meses en el Congreso de los Diputados una subcomisión que
analice la fiscalidad de los autónomos y de los pequeños negocios.
El miedo a las cadenas de facturas
falsas
Hacienda puso en marcha el sistema de módulos en 1992 como fórmula
para, cuando menos, recaudar una cantidad fija por cada contribuyente,
antes que perder ingresos, en un universo de pequeñas empresas de difícil
control por parte de la Administración, dadas las caracterísiticas del
colectivo.
Además de, en la hostelería, en este módulo también pueden estar
empresarios del textil, el transporte de mercancías por carretera, los
panaderos u otro tipo de pequeño comercio.
Pero, con el tiempo, el sistema de módulos se ha convertido en un foco
potencial de fraude, según técnicos de Hacienda. Los últimos datos
indican que los ingresos medios anuales de un pequeño empresario en el
sistema de módulos son de 11.627 euros anuales.
Este dato contrasta con el hecho de que los ingresos de un asalariado
son de 18.214 euros anuales. Incluso, en la última ley antifraude hubo
medidas específicas para frenar la proliferación de facturas falsas
desde los establecimientos con módulos a otras empresas. La razón
radica en que, al no tener una pago fiscal proporcional a la facturación,
pueden emitir facturas sin tener que pagar impuestos por ello, algo que
ha llevado a generar la tentación de emitir facturas falsas que otros
contribuyentes utilizan para desgravar fiscalmente gastos. |