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| EL EDITORIAL Desidia ante el fraude 5 Marzo 11 Los planes de ajuste fiscal del
Gobierno, con los recortes a los pensionistas y los funcionarios,
las subidas de impuestos o el reciente paquete de iniciativas de
ahorro energético, tienen como propósito común el saneamiento de las
cuentas públicas mediante un aumento de la recaudación y una
disminución del gasto. Muchos colectivos de españoles han resultado
damnificados por los planes de un Ejecutivo que se vio obligado a
girar 180 grados su política económica apremiado por la Unión
Europea. Estas medidas fueron el recurso fácil y rápido, mientras
se renunciaba siquiera a explorar, ya no a explotar, un filón que
permanece oculto y de cuya magnitud sabemos, no por la
Administración, que debería ser la más interesada, sino por
entidades privadas. La economía sumergida es un fenómeno que se
alimenta de contextos de crisis y que en España presenta hoy una
magnitud extraordinaria derivada de que la recesión aquí ha sido más
severa que en otros países. Combatir la economía sumergida no es
sencillo, pero la recompensa es lo suficientemente relevante como
para que el Gobierno se lo hubiera tomado mucho más en serio. Es un
hecho que el Ministerio de Economía ha preferido ocultar el problema
sin aceptar ninguna estimación y que ha centrado su lucha contra el
fraude fiscal en objetivos más vendibles como las grandes fortunas o
los paraísos fiscales. La desidia gubernamental, incluso la
tolerancia gubernamental, ha sido un gran error. |